El presidente brasileño, Luis Inacio Lula da Silva, pidió hoy acciones urgentes contra la crisis mundial de alimentos, de la que responsabilizó al proteccionismo y el precio del petróleo, entre otros factores, pero no a los biocombustibles.
En su intervención, a puerta cerrada, en la VII Cumbre de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP), que se celebra en Lisboa, Lula pidió un acuerdo internacional "que deje de tratar el comercio agrícola como una excepción".
El jefe de Estado, según fuentes de su delegación, expresó su preocupación por las "tentativas de vincular el desarrollo de los biocombustibles a la escasez de alimentos o al aumento de sus precios".
Pero Lula negó esa relación, defendió la fabricación de combustibles a partir de la agricultura para generar empleo y riqueza y aseguró que en Brasil el cultivo de la caña de azúcar de la que se obtiene carburante no reduce ni invade la producción de alimentos.
La cuestión de la seguridad alimenticia es un capítulo "dramático" del hambre y la pobreza, agregó, fruto de una combinación de factores como las malas cosechas, el alza del precio de la energía, el abandono de la agricultura o la disminución de inventarios.
Lula abogó por reducir la vulnerabilidad de los países en desarrollo, ahora dependientes de alimentos importados a precios artificialmente bajos, mediante un aumento y racionalización de los recursos agrícolas y la "eliminación de las prácticas desleales que caracterizan el comercio agrícola mundial".
También subrayó que su país promueve un debate equilibrado y racional sobre los biocombustibles e invitó a los ocho países que forman la CPLP a participar en la conferencia internacional sobre esa materia que se celebrará en noviembre en Sao Paulo.
Los desafíos, sostuvo el presidente suramericano, están en acciones como el abaratamiento de la energía y los fertilizantes y el fin de los "subsidios intolerables a la agricultura de los países ricos".
Lula exhortó a abrir mercados y aumentar la oferta mundial de alimentos, invertir en tecnología agrícola y fortalecer la agricultura familiar para impulsar un política de seguridad alimentaria "global y solidaria".
En relación a la cumbre de la CPLP, el presidente brasileño recordó también los programas de cooperación que su país mantiene con varios de los países miembros y exhortó a "reformular visiones" y crear un mundo en el que "no sólo la energía sino también las ideas sean renovables".
Lula, que llegó en la noche del jueves a Lisboa, regresa mañana sábado a su país tras participar en la cumbre de los países lusófonos y celebrar reuniones bilaterales con autoridades de esta comunidad y de Portugal.
En la cumbre, que concluye hoy, participan jefes de estado y primeros ministros de Portugal y sus siete ex colonias: Brasil, Cabo Verde, Guinea Bissau, San Tomé y Príncipe, Timor Este, Angola y Mozambique.