El Frente de Defensa de Ecuador, que coordina un juicio contra la petrolera estadounidense Texaco, acusó hoy a esa empresa de ejercer presiones en el Congreso de Estados Unidos para que no extienda la ley de preferencias arancelarias andinas (ATPDEA) de la que se beneficia este país.
El presidente del Frente, Luis Yanza, dijo, en una rueda de prensa, que las "acciones de presión lo están realizando con la contratación de conocidos políticos norteamericanos para que hagan cabildeos en el Congreso estadounidense así como autoridades que tienen que discutir el tratado".
Según Yanza, la empresa estadounidense está "utilizando" el juicio que se ventila en la Corte de Nueva Loja, en la provincia amazónica de Sucumbíos, en el este de Ecuador, para de esa manera "vincularlo" a un "tema político comercial".
Unos 30 mil indígenas y colonos de la Amazonia ecuatoriana demandaron a Texaco por daños a la salud de las poblaciones y a la naturaleza de la zona, donde esa compañía explotó los recursos petroleros entre 1964 y 1990.
Los demandantes acusan a la petrolera de haber vertido millones de litros de residuos petroleros y productos químicos venenosos en la zona que explotaba.
Para evitar las presiones que supuestamente ejerce Texaco en el Congreso estadounidense Yanza dijo que una delegación de comunidades de la amazonía aparentemente afectadas por esa empresa viajarán a Washington.
"El próximo mes de septiembre una delegación de comunidades afectadas estaremos en Washington para decir la verdad y alertar al Congreso y al Gobierno norteamericano sobre esta presión que está ejerciendo Texaco utilizando un caso judicial", agregó Yanza.
Steven Dosinger, uno de los abogados del Frente de Defensa, dijo que las presiones que se realiza "con un ejército de personas bien pagadas" se debe a que Texaco está "perdiendo" el juicio que se ventila en Ecuador.
"Texaco sabiendo que está perdiendo el caso legal, sabiendo que la cifra de daños alcanza los 16 mil millones de dólares, están tratando de intervenir políticamente en el juicio utilizando sus viejos amigos", dijo Dosinger.
Las denuncias que efectúa el Frente de Defensa se basan en artículos de prensa que circularon en Estados Unidos y de documentos que supuestamente enviaron representantes de Texaco a la oficina de Comercio de ese país en la que pedían "la cancelación" del ATPDEA.
El Frente de Defensa considera que los residuos que dejó Texaco dio origen a numerosas enfermedades e incluso a la desaparición de dos grupos indígenas del área y graves daños a otras comunidades.
La empresa estadounidense, que posteriormente fue comprada por la también petrolera estadounidense Chevron, ha negado su culpa en la contaminación de la zona y ha asegurado que tras acabar sus operaciones hizo una limpieza eficaz de la zona.
Texaco acusa a la empresa estatal Petroecuador, que tomó la posta después de que esa empresa abandonó el país, de ser el responsable de los daños ambientales.