Los principales fabricantes de vehículos japoneses han reducido sus beneficios netos a pesar de aumentar sus ventas, debido principalmente a la fortaleza del yen frente al dólar y a un aumento del costo del petróleo y de los materiales.
Los efectos negativos del cambio de divisas han rebajado las ganancias de la compañías de la industria del motor japonesa que, a excepción de Toyota Motor, ya han publicado sus resultados financieros del trimestre abril-junio.
El aumento del número de vehículos que vendieron algunas de las grandes compañías del sector, como Nissan, no se vio acompañado de un repunte de sus ingresos netos, signo inequívoco del impacto negativo de la apreciación del yen en los resultados de estos gigantes japoneses de la exportación.
Además, el aumento de los precios del petróleo y los materiales ha afectado sobre todo a los grandes fabricantes nacionales, mientras ha proporcionado una cierta ventaja a algunos de sus pequeños competidores, como Suzuki, especialista en vehículos compactos.
Esa compañía, la décima mundial, contrarrestó los crecientes costos de los materiales y un yen fortalecido gracias al aumento de sus ventas de coches pequeños, que cuestan y consumen menos.
De esta manera, el beneficio neto de Suzuki aumentó 6.9 por ciento entre abril y junio con respecto al mismo periodo del año anterior, hasta los 26 mil 30 millones de yenes (241 millones de dólares), y sus ventas alcanzaron los 910 mil 410 millones de yenes (8 mil 464 millones de dólares).
Una de las subsidiarias de Toyota, Daihatsu Motor, también fabricante de vehículos pequeños, registró un aumento interanual del 31.4 por ciento de su beneficio neto entre abril y junio y un aumento del 10.5 por ciento de sus ventas.
Mientras crecen los pequeños, los grandes fabricantes japoneses como Honda y Nissan, segundo y tercer constructor de Japón, respectivamente, se enfrentan a un ambiente hostil de negocio dentro de la industria del motor, sobre la que se avecinan nubes negras.
De esta manera, Nissan registró entre abril y junio de este año un beneficio neto de 52 mil 800 millones de yenes (491 millones de dólares), un 42.8 por ciento menos que en el mismo periodo del año pasado.
En el caso de Honda, el efecto negativo se ha sentido especialmente en sus ingresos netos, que en el primer trimestre del año fiscal japonés, que concluirá en marzo de 2009, cayeron un 2.2 por ciento con respecto al mismo período del ejercicio anterior.
Por su parte Mazda, la quinta compañía de la industria del automóvil japonesa, obtuvo durante ese mismo período unos ingresos netos de 771 mil 825 millones de yenes (7 mil 153 millones de dólares), un descenso interanual del 5 por ciento.
Sólo han pasado tres meses desde el inicio del año fiscal en abril, pero la mayoría de las compañías han rebajado sus previsiones de beneficio neto y ventas para el año fiscal 2008, que concluirá en marzo de 2009.
Todas ellas prevén un efecto considerable de la fortaleza del yen frente al dólar, el aumento del costo de los materiales y la desaceleración del mercado estadounidense.
De esta forma, tanto Honda Motor como Nissan han rebajado sus previsiones de beneficio neto y de beneficio por operaciones para el actual año fiscal.
Mitsubishi Motor, que se recuperó de las pérdidas registradas en el primer trimestre del año fiscal 2007, rebajó un 4 por ciento sus previsiones de ventas para el ejercicio actual mientras que Mazda calculó un retroceso del 14 por ciento de sus ingresos netos.
Toyota Motor, el primer fabricante mundial de vehículos y la mayor empresa de Japón, publicará sus resultados el próximo 7 de agosto.
Sin embargo, ni siquiera este gigante ha logrado salir ileso del panorama de inestabilidad financiera global y ya ha anunciado un recorte de su objetivo de ventas conjunto para todas las empresas del grupo de 350 mil unidades hasta los 9.5 millones de vehículos.