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La acumulación de pérdidas hace que las miradas se enfoquen en los directivos de Detroit

En las últimas semanas General Motors y Ford han reportado pérdidas combinadas en el segundo trimestre del año por valor de más de 24 mil millones de dólares, así que no sorprende que más de uno se pregunte si el problema de Detroit son sus directivos.

Web Report Estados Unidos, 06 de agosto de 2008

La situación financiera del Grupo Chrysler es desconocida. El tercer fabricante estadounidense esta ahora bajo el control de la firma de inversiones Cerberus y no cotiza ya en bolsa por lo que no tiene la obligación de revelar sus resultados.

Todas las evidencias apuntan a que Chrysler está siendo golpeado por la crisis del sector tanto, o aún más, que General Motors y Ford. Por ejemplo, sus ventas han caído un 23 por ciento en lo que va de año.

A pesar de ello, el pasado 1 de agosto, el co presidente del grupo, Jim Press, afirmó que la compañía había ganado mil 100 millones de dólares durante el primer trimestre.

Pero al mismo tiempo, Daimler -que mantiene algo menos del 20 por ciento de interés en el fabricante y sí tiene que dar a conocer sus resultados financieros- reportó cifras que extrapoladas significan que en realidad Chrysler perdió unos 500 millones de dólares en los primeros tres meses del año.

Y en el segundo trimestre, la situación en Estados Unidos sólo ha empeorado por lo que los resultados deberían ser mucho peores.

Los malos resultados de Detroit se producen a pesar de que en los últimos años las empresas han realizado profundos cambios. Masivas eliminaciones de empleo en Estados Unidos, reducciones de las prestaciones sanitarias que proporcionan a trabajadores y jubilados o recortes salariales son algunos de esos cambios.

Sin embargo, las empresas -los directivos- han fracasado estrepitosamente a la hora de prever los cambios en la demanda de los consumidores estadounidenses, que antes favorecían los grandes todoterrenos y ahora prefieren vehículos de consumo más reducido.

Hoy, el columnista del rotativo económico The Wall Street Journal James B. Stewart calificaba de "miopía" la falta de visión de los directivos que apostaron "el futuro de sus compañías" en todoterrenos y autos gigantescos, con consumos extravagantes.

Stewart también se convertía en la última voz en plantear si Rick Wagoner es la persona indicada para capitanear General Motors y planteaba que el consejo de administración de la empresa debería exigir responsabilidad al directivo.

Al fin y al cabo, Wagoner fue quien hace pocos años calificó los vehículos híbridos como un truco publicitario y apostó por que los grandes todoterrenos volverían a ser el vehículo predilecto de los estadounidenses. Y quien tuvo que reconocer después su error.

Durante el reinado de Wagoner, General Motors ha dejado de ser el fabricante número uno mundial y ha pasado la corona a la japonesa Toyota.

Al mismo tiempo, Wagoner ha resistido todos los ataques contra su liderazgo. El último conocido, y el más público, fue el que montó el multimillonario Kirk Kerkorian en 2006, cuando forzó a General Motors a explorar una posible unión con Nissan-Renault para intentar afrontar la crisis que se avecinaba.

Aunque Ford y Chrysler también están sufriendo fuertes pérdidas, al menos estas empresas han retocado sus equipos directivos, empezando por la cabeza.

En 2006, Bill Ford -bisnieto del fundador de la marca del óvalo- abandonó la dirección de la empresa que lleva su nombre y se trajo a Alan Mulally, un ejecutivo totalmente ajeno al sector del automóvil y que había protagonizado la reconversión y recuperación del fabricante de aviones Boeing en los años 1990.

Cerberus hizo lo mismo cuando en 2007 se hizo cargo del Grupo Chrysler. Los responsables de la firma de inversiones eligieron a Bob Nardelli, hasta entonces consejero delegado del gigante de venta de material de construcción Home Depot, para intentar reflotar al fabricante de automóviles.

Así que Wagoner es el único superviviente de la época en que Detroit vivía de los todoterrenos. Y muchos se preguntan hasta cuándo se mantendrá al frente de General Motors o qué es necesario que pase para que finalmente decida pasar el relevo.

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