El consumo medio de combustible de los automóviles estadounidenses llegará este año a su punto más bajo en toda su historia. Pero los datos hay que ponerlos en perspectiva ya que la cifra será sólo marginalmente mejor a la alcanzada en 1988.
La Administración Nacional para la Seguridad en la Carretera (NHTSA) dio a conocer hoy un informe que indica que los automóviles del modelo de 2008 -y que empezaron a venderse en su mayor parte en la segunda mitad de 2007- tienen un consumo medio de 26.8 millas por galón (8.78 litros por cada 100 kilómetros).
En comparación, el consumo medio de la flota de nuevos vehículos producidos en Estados Unidos en 2007 fue de 26.6 mpg (8.84 litros por cada 100 kilómetros) y 25.7 mpg (9.15 litros) en 2006.
La mejora se produjo gracias a la reducción del consumo de los vehículos de la categoría de camionetas (que incluye todoterrenos SUV, monovolúmenes, "pickup", furgonetas y camionetas) que pasaron de consumir 23 mpg en 2007 (10.23 litros) a 23.4 mpg (10.05 litros) en 2008.
Mientras el consumo de autos se mantuvo constante en 31.2 mpg (7.54 litros).
El pasado diciembre, las autoridades federales estadounidenses impusieron medidas que obligarán a los fabricantes de automóviles a reducir el consumo de sus flotas a 35 mpg (6.72 litros) para 2015, una medida que el sector ha dicho les costará miles de millones de dólares.
Pero estas cifras de consumo son contempladas por muchos como modestas a la vista de la dramática ascensión de los precios del petróleo de los últimos meses.
Por ejemplo, el futuro candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Barack Obama, ha propuesto 50 mpg (4.7 litros por cada 100 kilómetros) para 2050.
Ante este baile de cifras, los Tres Grandes de Detroit (General Motors, Ford y Chrysler) han puesto el grito en el cielo y han advertido que las nuevas regulaciones, cuando el sector pasa por su momento más crucial, puede significar el finiquito para las empresas estadounidenses.
Pero GM, Ford y Chrysler tampoco tienen muchas alternativas porque son los propios consumidores los que no están comprando los productos que les ofrece Detroit, principalmente porque su consumo es exagerado para los tiempos que vivimos.
Los Tres Grandes lo han reconocido y, por ejemplo, hoy Ford insistió en que su plan de futuro, y sus beneficios, pasa por producir más autos pequeños con reducido consumo.
La verdad es que las empresas estadounidenses han desperdiciado 20 años. En 1988 el consumo medio de su flota de vehículos era de 26 mpg (9,05 litros). Pero a partir de esa fecha, sus automóviles no cesaron de deglutir gasolina a ritmos cada vez superiores.
El punto más bajo lo alcanzaron en 1999 y 2001 cuando el consumo medio se situó en 24.5 mpg (9.6 litros por cada 100 kilómetros).
Mientras el resto del mundo seguía tendencias opuestas. El año pasado, la organización Civil Society Institute (CSI) publicó un revelador estudio sobre el sector del automóvil que dejó clara la estrategia de los fabricantes estadounidenses.
Según el estudio del CSI entre 2005 y 2007 el número de vehículos a la venta en Estados Unidos con un consumo de al menos 40 mpg (5.88 litros) pasó de cinco a dos (el Honda Civic Híbrido y el Toyota Prius).
Mientras, fuera de Norteamérica principalmente en Europa, la cifra pasó de 86 a 113 modelos.
Y como remarcó CSI, la situación es incluso más ridícula porque "casi dos tercios de los 113 modelos que no están disponibles para el consumidor estadounidense son fabricados por empresas estadounidenses o por fabricantes extranjeros con fuerte presencia de ventas en Estados Unidos".
Más de un cínico diría que los Tres Grandes de Detroit han estado trabajando de forma activa para mantener a los consumidores estadounidenses enganchados en su "adicción" a grandes vehículos con elevados consumos hasta que el mercado ha explotado en sus narices.