General Motors ha vuelto a hacer lo que se comprometió a no repetir hace un par de años, es decir, ofrecer al público en general los mismos descuentos que disfrutan sus empleados para la compra de vehículos del fabricante.
Ayer, General Motors -que perdió 15 mil 500 millones de dólares en el segundo trimestre del año- anunció que volverá a aplicar los descuentos a todos sus modelos 2008 para incentivar la venta de vehículos y "celebrar el centenario de la compañía".
La oferta -que se suma a otros incentivos ya existentes- excluye las camionetas medias y estará disponible del 20 de agosto al 2 de septiembre.
La iniciativa permitirá que los compradores puedan salir de los concesionarios con vehículos adquiridos a un precio hasta un 10 por ciento por debajo de las cifras habituales.
La estrategia no es nueva. General Motors la aplicó en el verano de 2005 y con consecuencias desastrosas para la empresa y los otros dos fabricantes estadounidenses, Ford y Chrysler, que se vieron obligados a ofrecer el mismo nivel de descuentos para no quedarse atrás.
Hace tres años, General Motors inició la ofensiva en junio y a final de mes consiguió resultados impresionantes, con un 41 por ciento de aumento de las ventas con respecto al mismo periodo de 2004.
Entonces, los consumidores estadounidenses estaban huyendo en masa de los concesionarios de General Motos, Ford y Chrysler hacia los de Toyota, Honda y Nissan.
Las marcas estadounidenses se encontraban con enormes existencias de vehículos que no conseguían vender y GM decidió que necesitaba medidas radicales para recortar su inventario.
Pero muchos analistas advirtieron que los dramáticos descuentos ofrecidos por General Motors aunque ayudarían a la empresa en el corto plazo tendrían graves consecuencias a medio y largo.
Efectivamente, aunque General Motors consiguió reducir de forma sustancial las existencias de modelos antiguos, en otoño las ventas de las nuevas versiones se desplomaron.
Muchos consumidores aprovecharon los sustanciales descuentos para adelantar sus previstas adquisiciones y cuando llegaron los últimos modelos tras el verano, decenas de miles de estadounidenses ya habían realizado sus compras.
Finalmente, General Motors tuvo que reconocer que la campaña de descuentos de empleados fue un error y se comprometió a no repetirlo.
A los pocos meses, Mark LaNeve, vicepresidente de General Motors, reconoció que de haber anticipado los efectos a medio plazo de los descuentos "probablemente no lo habría hecho".
LaNeve reconoció que el programa de incentivos del fabricante creó una situación "confusa" en el sector, cuya consecuencia ha sido la percepción de "inestabilidad" de los productos de la marca.
"A partir de ahora, vamos a transmitir un mensaje claro y simple. En más segmentos, con más marcas, General Motors tiene un gran producto y un gran precio y, en muchos casos, tenemos los mejores productos y los mejores precios", afirmó LaNeve.
Y General Motors puso en marcha el programa "Total Value Promise" que recortó los precios oficiales de sus modelos en vez de ofrecer incentivos para su compra.
Tres años después de comprometerse a dejar de depender de grandes incentivos para vender vehículos, LaNeve ha sido el encargado de anunciar de nuevo descuentos de empleados para todos.
"Tenemos 100 años de innovación a nuestras espaldas pero lo que nos espera es incluso más interesante. Para celebrar, estamos ofreciendo descuentos de empleado a todo el mundo en nuestros modelos 2008 y algunos modelos 2009. Esta es una oferta fenomenal para los consumidores", dijo LaNeve.
Según señaló Edmunds.com durante el mes de julio, General Motors ofreció una media de 4 mil 214 dólares de incentivos por la compra de uno de sus vehículos, más que ningún otro fabricante.
Ahora habrá que esperar para ver cuáles serán las consecuencias esta vez de tales incentivos de compra.