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La futurista "Death Race" pone de nuevo al volante al "duro" Jason Statham

Jason Statham vuelve a ponerse tras un volante en el filme futurista "Death Race", que se estrena este viernes en Estados Unidos, en el que presos condenados a cadena perpetua compiten como pilotos gladiadores en carreras a muerte por su libertad.

Web Report Entretenimiento, 21 de agosto de 2008

La película, basada en una adaptación de "Death Race 2000" (1975) protagonizada por David Carradine y Sylvester Stallone, recupera la estética apocalíptica de una sociedad decadente y postindustrial que fuera popular en producciones de Hollywood en los 80.

En esta ocasión, el papel principal recae sobre Jason Statham, un actor que se siente como pez en el agua en películas de acción, especialmente cuando hay coches de por medio.

Este intérprete, de origen británico, es el "tipo duro" de la saga "Transporter" -la tercera parte llegará a los cines en noviembre-, en la que conduce un BMW, y también aparece en "The Italian Job" (2003), donde los vehículos Mini forman casi parte del reparto.

En "Death Race", Statham se pone en la piel de un ex piloto de fórmula Nascar (Jensen Ames) que es acusado falsamente de asesinato y termina encerrado en una prisión de alta seguridad.

La única opción del protagonista para probar su inocencia será competir en las mortíferas carreras que organiza la directora de la cárcel Isla Terminal (Joan Allen), que se han convertido en un fenómeno de máxima audiencia a través de sus retransmisiones por internet.

Hennessey, el personaje de Allen (actriz de "The Bourne Supremacy", 2004, y "The Bourne Ultimatum", 2007) garantiza la libertad al recluso que gane cinco carreras en una competición en la que todo vale para llegar a la meta.

"Ésta es la clase de película de coches que yo querría ir a ver. He hecho otras de las que estoy muy orgulloso, pero esta ciertamente encaja con mi gusto personal y me gastaría los 10 dólares de la entrada", aseguró Statham.

El director del filme, Paul W.S. Anderson ("Resident Evil", 2002, "AVP: Alien vs. Predator", 2004), que también desempeñó tareas de productor y guionista, explicó que su intención con "Death Race" era reinventar las películas de coches.

"Yo soy de una generación de cineastas que viven en los efectos digitales pero creo que los espectadores están un poco cansados de esto, la idea era hacer algo como 'The French Connection' (1971), donde las carreras de coches eran reales y esa era su fuerza, los accidentes se producían de verdad", comentó.

Los vehículos utilizados, inspirados en modelos fabricados desde los años 50, fueron construidos y modificados para parecer manufacturados en un taller de una cárcel en la que los "presos no tienen nada que perder y sí mucho que ganar si corren", dijo Anderson.

"Son como los gladiadores de nuestro tiempo y el circuito es el coliseo. Statham, además, tiene el perfil duro de aquellos jóvenes (Charles) Bronson, (Clint) Eastwood y Steve McQueen", señaló el director.

La película presenta a una Joan Allen encarnando a una mujer perversa, algo que no es habitual en esta actriz, y el debut en un largometraje de la joven latina de origen cubano Natalie Martínez, cuyo personaje hace las veces de copiloto de Jensen Ames.

La trepidante historia guarda muchos paralelismos con "The Running Man" (1987), protagonizada por Arnold Schwarzenegger, en la que en un futuro próximo (2019) unos reos son forzados a participar en un programa de televisión que tiene como premio la libertad, si sobreviven.

"Death Race" rememora así mismo la rudeza de sociedades en declive que reflejaron clásicos del cine como "Blade Runner" (1982) o "Mad Max" (1979).

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