Los ministros de Transportes de la Unión Europea (UE) se mostraron hoy a favor de discutir y lanzar un plan de acción para mejorar el tráfico y reducir la contaminación en las ciudades, aunque siguen las diferencias sobre la reforma de la llamada "euroviñeta", que propone que los camiones paguen por la contaminación que causan.
Los ministros se centraron en los desplazamientos por carretera y ferroviarios durante la primera sesión del encuentro informal que celebran en La Rochelle (oeste de Francia), ocasión que aprovecharon para intentar acercar posiciones aunque no puedan tomarse decisiones en este tipo de reuniones.
El vicepresidente y comisario europeo de Transportes, Antonio Tajani, manifestó su intención de proponer antes del fin de año un plan de acción sobre movilidad urbana, que tendrá como base del Libro Verde presentado en 2007 por el anterior comisario, Jacques Barrot.
Tajani indicó que se trata de una responsabilidad que concierne a los ayuntamientos y no a las autoridades nacionales o comunitarias, motivo por el que los alcaldes de la ciudad polaca de Poznan y de la francesa de Grenoble aportaron en la reunión sus experiencias y proyectos para mejorar el transporte y el tránsito.
En ese sentido, Tajani recordó que la Comisión ya puso en marcha el programa Civitas, enfocado en ayudar a las ciudades a promover un sistema de transportes urbanos sostenibles, limpios y económicos.
Por otra parte, los ministros de los Veintisiete intercambiaron sus opiniones sobre la propuesta de la Comisión de revisar la normativa europea conocida como "euroviñeta", que tiene como objetivo que las tarifas del transporte por carretera tengan en cuenta su impacto en el medioambiente.
Bruselas quiere que la "euroviñeta", que ya regula los peajes para los vehículos de más de 3.5 toneladas para ayudar a la construcción y el mantenimiento de las carreteras que usan, imponga un coste adicional medio de unos cinco céntimos por kilómetro para compensar su efecto negativo en la contaminación atmosférica y el ruido.
En cambio, las negociaciones no avanzan demasiado debido a la reticencia de algunos países comunitarios a causa de la ya delicada situación económica de los transportistas por el elevado precio de los combustibles.
Tajani admitió que "hay diferentes posiciones" sobre el proyecto e insistió en que su aprobación no crearía "un nuevo impuesto", ya que cada Estado miembro podría aplicarla de forma facultativa.
Además, señaló que el plan de la Comisión para fomentar un transporte más ecológico implicaría "reducir los atascos y el tiempo de espera", de forma que al final esto se traduciría en un ahorro de carburante.
"Intentamos dar una solución general estratégica para todos los sectores de transportes, no sólo para los camiones grandes", añadió el comisario.
La Comisión confía en que el Consejo y la Eurocámara aprueben esta propuesta para que pueda entrar en vigor en 2011.
Los ministros de Transportes de los Veintisiete continuarán mañana las discusiones con la seguridad marítima y las autopistas del mar como temas principales.