El aumento del precio de la gasolina, unida a la engorrosa falta de espacio, ha impulsado en Japón un sistema que permite compartir un coche durante unas horas, a cambio de una cuota mensual desde sólo siete euros.
Disponer de un automóvil es un lujo al alcance de unos pocos en la metrópolis de Tokio, donde alquilar una plaza de garaje en el centro cuesta unos 300 euros mensuales y tener un aparcamiento a menos de dos kilómetros del domicilio es condición indispensable para poder comprar un vehículo.
A la escasez de espacio que caracteriza a la ciudad con mayor densidad de población del mundo se ha sumado este año un precio de la gasolina en niveles récord -en agosto superó los 180 yenes el litro (1.18 euros) en Japón-, que ha hecho que algunas empresas hayan comenzado a desprenderse de los vehículos de empresa.
Ante esta situación, avispados japoneses, la mayoría residentes en Tokio, han optado por compartir un coche, servicio que ofrecen una veintena de agencias especializadas y que se diferencia del alquiler corriente en que el utilitario puede usarse por horas, está aparcado cerca del edificio y se abre con una tarjeta magnética.
Según dijo un portavoz de un grupo japonés que promueve este sistema, compartir el coche es posible en 323 localidades de Japón y actualmente hay 522 vehículos a disposición de los socios, hoy en día 3 mil 875 usuarios en todo el país.
La mayor agencia es Orix Auto, que sólo de abril a junio ha visto cómo sus miembros aumentaban un 64 por ciento, hasta suponer 2 mil 300 personas, y que prevé que en 2013 tendrá entre 15 mil y 20 mil asociados.
"Hay mucha gente que busca una manera más económica de disponer de un coche porque, aunque no lo use, el propietario tiene que gastar mucho en impuestos, mantenimiento, revisión periódica y, ahora, cada vez más por el alza de la gasolina", explicó Yoko Yazaki, portavoz de esa agencia.
Compartir coche en Japón es sencillo: el cliente paga 6 mil 730 yenes (44.33 euros) como cuota de ingreso, sufraga una cuota mensual de mil 50 yenes (7 euros) ó 2 mil 980 yenes (19.63 euros) y, además, abona cada kilómetro recorrido a un precio variable, atendiendo a la tarifa mensual elegida.
Se reserva por internet y, si uno se queda sin gasolina, la tarjeta de cliente que permite abrir el coche, que por lo general está estacionado en aparcamientos públicos al lado del domicilio, facilita también obtener combustible sin necesidad de pagar. El combustible y el seguro corren a cargo de la agencia.
El sistema permite a las familias calcular cuánto cuesta tener un coche y organizarse para conducir sólo cuando es necesario, pues varios estudios demuestran que se utiliza menos un coche cuando no es propiedad del conductor.
"Es ecológico porque circulan menos coches, hay menos atascos en las ciudades, y es una especie de transporte público", dijo Yazaki, que resaltó que muchos usuarios son mujeres que lo necesitan para hacer la compra o ir a buscar a otras personas.
El sistema de compartir un coche, que en Europa sólo se conoce en Suiza, va teniendo cada vez más adeptos en Japón.
Los operadores de aparcamientos japoneses Nippon Parking Development y Parking Management anunciaron esta semana que participarán en el sistema, reservando plazas para esos coches en sus parking, generalmente ubicados cerca de estaciones de tren, según informó esta semana el diario Nikkei.
Nippon Parking reservará espacios a los coches "Prius" de Toyota, el híbrido más vendido del mundo, desde este mismo mes y para julio de 2009 espera ofrecer el servicio de utilitario compartido en 90 localidades japonesas.
Parking Development, por su parte, comenzará también este año con el sistema hasta abarcar treinta localidades a finales de 2009, ofreciendo "Prius" y "Fit" de Honda, además de vehículos eléctricos en el futuro.