Vicent Trilla, un español de la población de Lérida, de 83 años, ha patentado una modificación para motor de coche que permite reducir hasta un 25 por ciento el combustible que necesita para circular.
Según ha explicado Trilla, él mismo lleva mas de un año rodando con el motor trucado de su propio coche y, además de ahorrar una cuarta parte de la gasolina necesaria, también ha notado una reducción notable del gasto de aceite y de agua.
Ha indicado que la modificación en el motor, que no la revela del todo "para que otros no copien", consiste en conseguir que la presión de los gases este equilibrada, de manera que el pistón funcione sin tocar el cilindro.
"Lo que pasa es que los motores de explosión, que son de fricción, desprenden muchos gases calientes, que no son más que energía que se pierde. He conseguido que el motor de mi coche trabaje a menos temperatura y que no haya fricción", asegura el octogenario inventor.
Con estos cambios, Trilla ha dicho que el consumo del combustible se reduce en un 25 por ciento.
"Además, el vehículo trabaja a 70 grados en lugar de 90, y necesita menos aceite, de manera que en vez de cambiarlo cada 7 mil kilómetros se puede sustituir cada 21 mil, según Trilla.
El inventor ha afirmado que estas modificaciones son muy simples y que con otros cambios algo más complejos, similares a los que se lleven a cabo en los motores de los coches de carrera, el ahorro podría ser aún mayor.
"Yo no soy mecánico y no he podido hacerlo en mi coche, pero haciendo unos pequeños cambios en el pistón y la biela, el consumo de gasolina se podría reducir en un 50 por ciento y solo se tendría que cambiar el aceite del motor cada 50 mil kilómetros", ha asegurado Trilla.
Trilla asegura que el cambio que ha inventado se puede realizar en todos los aparatos y vehículos que funcionen con un motor de explosión como las motosierras o los barcos.
Ahora Trilla quiere dar a conocer su creación al resto del mundo, pero antes tuvo la precaución de patentar el invento.
Trilla ha intentado ponerse en contacto con diversos organismos y universidades con el fin de que se conozca su idea, certifiquen que funciona y le digan si es viable su comercialización.
"Ya tengo 83 años y no quiero saber si mi invento triunfa por dinero sino por la satisfacción personal de haber inventado algo que permite reducir los consumos de gasolina ahora que todo está tan caro".