El lunes negro vivido hoy en los mercados financieros de todo el mundo tuvo su colofón en Nueva York con la mayor caída por puntos en la historia de Wall Street, ante la negativa de la Cámara Baja de Estados Unidos a aprobar el plan de rescate financiero diseñado por Washington.
Porcentualmente, la última vez que se contabilizó una caída tan fuerte del principal índice de Nueva York fue el día en que se retomó la actividad bursátil tras los atentados del 11-S en 2001.
Aquel día, el Dow Jones cayó el 7.13 por ciento, mientras que hoy perdió el 6.98 por ciento, al cerrar 777.68 puntos por debajo del nivel del viernes.
La mayor caída porcentual de este índice se registró en 1914, cuando perdió el 24.39 por ciento de su valor, después de los cuatro meses sin mercado por la primera Guerra Mundial.
En el famoso lunes negro del 19 de octubre de 1987 registró su segundo mayor descenso porcentual (-22.61 por ciento).
El derrumbe de hoy fue en paralelo a la negativa de la Cámara Baja a aprobar el plan de 700 mil millones de dólares con el que Washington pretende asumir la deuda difícilmente pagable de los bancos.
A la espera de que realmente llegue ese despliegue masivo de efectivo prometido por Washington, el impulso de saqueo que suele ir asociado a los momentos de pánico y desorden reinó en los mercados.
Al grito de "sálvese quien pueda", los inversores optaron por saltar del barco saqueando todo lo que pillaron a su paso: El sector de combustibles, por ejemplo, cayó el 11 por ciento en Wall Street, el de materias primas el 10 por ciento y el de telecomunicaciones el 7.2 por ciento.
Sin embargo, y como no podía ser de otra forma, en su huida los inversores se cebaron con el sector financiero, que bajó el 14.24 por ciento.
Los bancos perdieron el 16.5 por ciento de su valor en bolsa en un solo día, las aseguradoras el 11.28 por ciento, las firmas de servicios financieros el 15.61 por ciento, las hipotecarias el 14.77 por ciento y las inmobiliarias el 8.41 por ciento.
Los inversores castigaron así los excesos de un sector que, quizás abusando de la laxitud en la regulación y bajo las reglas del capitalismo más liberal, ha construido un gigantesco castillo de naipes que se derrumba día a día.
La víctima más notoria de este lunes fue Wachovia, otrora cuarto mayor banco de Estados Unidos, que será absorbido por Citigroup, con la intermediación de Washington, que dedica gran esfuerzo a recoger los despojos del castigado sector financiero y tratar de recomponerlos.
Para ello, o se los encomienda a entidades en teoría sólidas (como JP Morgan Chase, Bank of America o Citigroup) o bien se encarga personalmente (como hizo con Fannie Mae, Freddie Mac o AIG).
Mientras, se han inyectado cantidades astronómicas de efectivo al sistema para tratar de reanimar el mercado crediticio, cuya congelación está en el origen de la crisis.
Todo ello no ha conseguido evitar que el Dow Jones haya caído el 26 por ciento desde que alcanzó su máximo histórico, hace poco menos de un año, y que hoy registrara el mayor descenso en puntos de su historia, por lo que Washington considera vital la aprobación de su plan.
La noticia de que la Cámara de Representantes votó hoy en contra de la iniciativa hundió aún más a Wall Street poco antes de su cierre.
Pero lo que más temen analistas y reguladores es que, si finalmente se aprueba, el plan no infunda la suficiente confianza y respeto entre los inversorsionistas y no detenga por tanto su desenfrenada venta de activos.
De ahí que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, tratara infructuosamente de detener el caos poco antes de que comenzara la primera sesión bursátil de la semana, a través de un mensaje desde la Casa Blanca en el que defendió que "el Congreso debe enviar una señal firme a los mercados".
El objetivo es devolver la tranquilidad a las calles financieras al hacer que el dinero fluya de nuevo.
Para ello, el gobierno se ha propuesto comprar a los bancos la deuda de difícil cobro, para que saneen sus cuentas y vuelvan a hacer lo que han hecho siempre: prestarse dinero para que entidades y particulares puedan seguir endeudándose, consumiendo y alimentando así el crecimiento económico.
Con Wall Street a la cabeza, este lunes fue negro en la inmensa mayoría de los mercados financieros, marcados también por las cuatro intervenciones públicas de bancos decididas en Europa, entre ellas la del británico Bradford and Bingley, cuyos depósitos y oficinas serán comprados por el español Banco Santander.
En Europa, Viena registró su mayor caída desde 1997 (-8.05 por ciento), Milán perdió el 4.98 por ciento, Londres el 5.3 por ciento y Madrid el 3.88 por ciento; mientras en Latinoamérica, Lima bajó el 4.9 por ciento, Sao Paulo el 9.36 por ciento (después de haber sido suspendida por caer más del 10 por ciento), Buenos Aires el 8.68 por ciento.
Horas antes, Hong Kong había cerrado con un descenso del 4.29 por ciento, Seúl del 1.35 por ciento, Tokio del 1.26 por ciento y Bombay del 3.87 por ciento.
La Bolsa mexicana registra la mayor caída en el año con el 6.4%
La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) registró hoy la mayor caída del año con una desplome de mil 638.67 puntos, que equivale a un retroceso del 6.4 por ciento y que ubicó a su principal indicador, el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), en 23 mil 955.67 puntos.
Fuentes de la Bolsa indicaron que esta caída se debió a la negativa del Congreso estadounidense de respaldar el plan de rescate financiero por unos 700 mil millones de dólares propuesto por el gobierno de ese país.
La segunda mayor caída bursátil en este año se registró el pasado 21 de enero, cuando perdió el 5.35 por ciento.
En la jornada bursátil se intercambiaron 300 millones de acciones, por las que se pagaron 6 mil 716.3 millones de pesos (unos 610 millones de dólares).
Durante la sesión se negociaron títulos de 76 empresas, de las cuales seis ganaron, 68 perdieron y dos permanecieron sin variación.
Los títulos que registraron las mayores ganancias fueron los de la empresa Transportación Marítima Mexicana (TMM A), con un aumento del 3.45 por ciento, del consorcio comercial Grupo Famsa (GFAMSA A), con alza del 1.77 por ciento, y del consorcio Vitro (VITRO A), con un avance del 1.69 por ciento.
Las mayores pérdidas se las llevaron las acciones de la siderúrgica Tenaris (TS), con caída del 22.71 por ciento, del consorcio minero y metalúrgico Grupo México (GMEXICO B), con retroceso del 16.82 por ciento, y de la constructora Sare (SARE B), con bajada de 15.03 por ciento.
Todos los sectores bajaron y las mayores caídas fueron para extractivas (-11.96 por ciento), varios (-5.45 por ciento), construcción (-5.27 por ciento), la industria de la transformación (-5.22 por ciento), comunicaciones y transportes (-4.96 por ciento) y servicios (-4.19 por ciento).