En medio del actual escándalo por la adulteración de productos lácteos en China, las autoridades de Pekín anunciaron que pondrán en marcha varias medidas para aumentar la seguridad alimentaria de la capital, entre ellas el control por GPS de los camiones frigoríficos para vigilar la calidad de la carne.
Todos los vehículos dedicados a este transporte tendrán que instalar sistemas de posicionamiento global GPS para que sus movimientos sean controlados por las autoridades, según informó el diario local Beijing News.
La medida fue anunciada por el subdirector de Industria y Comercio de Pekín, Wang Jianhua, en un "control sorpresa" de tres mercados de carne en la capital china.
La contaminación de la leche con melamina a gran escala en China, que ha causado problemas renales en 53 mil bebés y la muerte de al menos cuatro de ellos, aumentó la desconfianza de los consumidores chinos hacia los alimentos que se producen en el país.