El costo energético por tonelada en México del consumo de combustible de camiones y autobuses es, al menos el doble que en los países desarrollados, considerando que la flota actual en nuestro país tiene una edad promedio de 16 años; para lo cual si se renovará ésta, apoyada por bajas tasas de interés, podría mejorarse considerablemente la eficiencia energética en el transporte.
Así lo planteo Joaquín Iñiguez, director de Mercadotecnia de Navistar México, en su intervención durante el IV Congreso Internacional de Transporte Sustentable, que se lleva a cabo en el WTC de la ciudad de México, hasta el 29 del presente.
En su ponencia, “tecnologías para la eficiencia energética”, Iñiguez sugirió, “cambiar lo que si podemos, usando lo que sí tenemos”, bajo un adecuado marco jurídico que reduzca la edad promedio y que proteja las vías de comunicación, derecho de paso; así como con una planeación de vialidades acordes al crecimiento poblacional.
Y recordó que el reto que tenemos es: transportar los bienes o servicios más rápido, con el menor costo energético, económico y obviamente sin interrupciones; bajo tres factores principales que nos ayudan a determinar la eficiencia: tecnología, normatividad, y los hábitos del consumidor.
“En el mundo no existe economía que no esté ligada al transporte de bienes, servicios o personas, sin embargo en México, tenemos un consumo de combustible al doble, en camiones y autobuses mayores a 10 años”, señaló Iñiguez.
El caso del transporte urbano dijo, es al día de hoy, una de las aplicaciones más severas que pueda tener un vehículo; ya que trabaja un promedio diario de 22 horas, en rutinas de frenado y arranque, transportando una gran cantidad de personas. Para esto, debe contar con una tecnología limpia, con un bajo costo ambiental.
Dentro de las opciones que tenemos, éste habló de las distintas formas que existen, celdas de combustible, energía eléctrica, gas natural comprimido, híbrido o diesel, tecnologías prometedoras de la que todos hablan, pero que necesitan ser evaluadas de acuerdo a su eficiencia y adaptación al medio ambiente.
“Tenemos muchas tecnologías, pero debemos tener una transición más ordenada. Para poder viajar eficientemente, difícilmente vamos a competir si no pensamos en organizarnos. Esto define al día de hoy la posibilidad de poder contar con una buena tecnología para nuestros sistemas. Hay tecnologías que por muy nuevas que parezcan, no son tan durables. Y si usamos una tecnología, una fuente de poder, esta tiene que ser eficiente, de bajos costos de operación, económica en su adquisición y su mantenimiento diario”, concluyó.