Cuba publicó nuevas normas para la importación de motores y autopartes para automóviles y motocicletas a los isleños que viajen al exterior en misión oficial, quienes deben contar con un permiso de la Aduana General de la República donde se especifique la pieza que se requiere y el vehículo en que se instalará.
La medida, aprobada por el presidente interino Raúl Castro, forma parte de un decreto liberado en abril pasado para la importación de refacciones, previo pago de impuestos, para automóviles, electrodomésticos, lectores de DVD y computadoras.
"Se hace necesario establecer requisitos adicionales (...) que coadyuven a evitar las causas y condiciones que puedan favorecer el abuso de las facilidades que se otorgan en dicha resolución", reveló el gobierno cubano.
En Cuba, la compra de vehículos es regulada por el Estado, que autoriza su adquisición, principalmente, solamente a profesionales que trabajan en programas sociales en países aliados como Venezuela.
La mayoría del parque vehicular de Cuba se compone de automotores de las décadas de los 40 y 50, cuya compra-venta está regulada por el gobierno, con precios que rondan entre los 3 mil y 40 mil dólares.