Las autoridades medioambientales de China, principal emisor de dióxido de carbono del mundo, preparan un sistema de impuestos sobre emisiones contaminantes que se aplicará a los propietarios de vehículos a motor y a empresas contaminantes.
Según informa hoy la web del Gobierno chino, el nuevo sistema de impuestos, cuya aplicación aún no tiene fecha, obligará a los conductores chinos a pagar impuestos por los gases contaminantes que emiten sus vehículos, como monóxido de carbono o dióxido de sulfuro.
El cobro de este impuesto se llevará a cabo cuando el conductor compre el combustible.
Las empresas, por su parte, pagarán otro tipo de impuesto en función de las descargas contaminantes que conlleven sus productos.
Yang Chaofei, director del departamento de política de la Administración Estatal de Protección Ambiental (SEPA), anunció que su oficina y otras agencias gubernamentales están estudiando este nuevo sistema impositivo que se aplicará antes de 2010.
El impuesto añadirá una nueva carga a los conductores chinos, después de que este mes el Gobierno elevara el precio del combustible tras mantenerlo por debajo del precio internacional del crudo durante los últimos 18 meses para promover el consumo y evitar crispación social entre los consumidores de menor poder adquisitivo.
La SEPA proveerá apoyo tecnológico para fijar unos estándares de contaminación, emisiones e inspección.
Al mismo tiempo, la administración china anunció también hoy que las empresas muy contaminantes no podrán invertir en Bolsa, mientras que las que ya están cotizando tendrán que publicar sus datos medioambientales.
El Banco Mundial estimó esta semana que la contaminación atmosférica e hídrica le cuesta a China anualmente el 5,8 por ciento de su producto interior bruto (PIB), muy por encima del 3,1 por ciento calculado por Pekín hace tres años.