Este sistema, desarrollado en la planta que la compañía tiene en Neckarsulum (Alemania), ha sido empleado para examinar un ibis embalsamado, un ave sagrada del antiguo Egipto de unos 2.000 años de antigüedad, por su capacidad de analizar los objetos sin necesidad de tocarlos ni deteriorarlos. Audi explica en un comunicado que el dispositivo, un tomógrafo computarizado (CT) valorado en un millón de euros, ha permitido observar la presencia de ácaros o pulgas, así como averiguar el contenido de su estómago y observar sus músculos, órganos vitales y vértebras cervicales. Esta información tan precisa era inaccesible cuando el único material de trabajo eran las imágenes en dos dimensiones aportadas por los rayos X. |