El ministro venezolano de Energía, Rafael Ramírez, anunció hoy que será cobrada la deuda laboral que, según él, dejó en Venezuela la estadounidense ExxonMobil con sus trabajadores, los que han sido contratados por la estatal petrolera PDVSA que preside.
Le vamos a cobrar esas deudas", porque "si el enemigo quería batalla, batalla va a tener", dijo Ramírez en un discurso ante un grupo de esos obreros, en una manifestación de repudio a ExxonMobil en el interior del país, aunque no detalló el monto involucrado.
El anuncio de Ramírez se produce un día después de la suspensión de "las relaciones comerciales y el suministro de crudos y productos" entre Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) y esa multinacional estadounidense y como respuesta al "hostigamiento jurídico-económico".
ExxonMobil logró recientemente amparos judiciales cautelares en tribunales de Estados Unidos, Reino Unido y Holanda para congelar activos de PDVSA por hasta 12 mil 300 millones de dólares, de los cuales logró ya la retención de 300 millones de dólares.
Ello, para asegurarse una indemnización por haber sido excluida a mediados del año pasado de las operaciones petroleras que cumplía en Venezuela, una vez que se negó a asociarse en una empresa mixta con PDVSA como socia mayoritaria.
"No se trata de una disputa comercial", sino de "un paso más del imperialismo en su guerra por doblegarnos", pero "que sepa el enemigo yanqui y sus lacayos internos que aquí está la nueva PDVSA (...) en defensa de la revolución", exclamó el ministro.
Tras asegurar que se han "rescatado" 40 mil millones de dólares con el nuevo marco de asociación de PDVSA con las multinacionales, aceptado entre otras por la estadounidense Chevron, Ramírez subrayó que "la solidez económica y financiera de la estatal se expresa en sus activos" y que estos suman más de 109 mil millones de dólares, lo que desnuda "la intención política" de ExxonMobil.
"No nos enfrentamos a ninguna monjita de la caridad; se trata de la ExxonMobil, la empresa más grande del imperialismo, con un historial de atropellos contra los países productores de petróleo; vinculada al Departamento de Estado de Estados Unidos", agregó.
Se trata de una empresa de "bandidos y forajidos", donde "altos funcionarios de la actual administración (gubernamental) norteamericana tienen estrechas vinculaciones de negocios", aseguró.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, advirtió el 10 de febrero que si el Gobierno de Estados Unidos desata una guerra económica contra Venezuela a través de empresas como la ExxonMobil se suspenderán los envíos de petróleo a ese país.
Ramírez también arremetió contra anteriores jefes de PDVSA, precedentes al Gobierno de Chávez, y dijo que "por culpa de su entreguismo estamos sometidos ahora a arbitrajes y juicios" en el exterior, aunque destacó que con el nuevo marco de asociación de PDVSA eso ya no será posible, porque las partes se han comprometido a acudir a tribunales venezolanos en caso de disputas.
Asimismo, arremetió contra la oposición y los principales medios de prensa del país, a quienes llamó "porquería" y los acusó de apoyar los intereses de trasnacionales como ExxonMobil "en coordinación con el imperio, traición que provoca indignación y vergüenza" entre los demás venezolanos, sostuvo.