El empeño de las autoridades pequinesas por pulir los modales de los habitantes de la capital no tiene freno y hoy han anunciado el inicio de una campaña para que los pequineses se acostumbren a ceder el asiento en el transporte público a personas ancianas, discapacitadas o embarazadas.
El día escogido para poner en marcha la campaña no ha sido casualidad, ya que hoy es 22, número que "recuerda a dos asientos y la pronunciación en chino de dos suena como 'r', primera letra de 'rang', que en chino significa dar", recordó Liu Xiaoming, subdirector de la Comisión de Transporte Municipal, citado por la agencia Xinhua.
Según Liu, con la instauración cada día 22 del día de ceder el asiento, Pekín trata de "aumentar la conciencia de los pasajeros sobre la necesidad de cuidar a los ancianos, los débiles, los enfermos, los discapacitados y las embarazadas", añadió.
Por si la campaña no es del todo efectiva en una ciudad donde las carreras en el metro por conseguir asiento son un espectáculo común, las autoridades contarán con la ayuda de la prensa, que expondrá en sus páginas a quienes no cumplan con esta norma de civismo.
El día de ceder el asiento se une así al día de la cola, el 11 de cada mes, porque un uno delante de otro recuerdan a un once, y con el que Pekín asegura haber conseguido que los ciudadanos dejen de hacinarse ante ventanillas de banco o puertas de autobuses.
La obsesión de Pekín por educar a sus ciudadanos ha llevado a las autoridades a encargar estudios estadísticos para medir el porcentaje de pequineses que todavía sigue escupiendo en cualquier parte a pesar de la intensa campaña de educación que puso en marcha el gobierno municipal hace ya dos años.
Pekín quiere ofrecer la mejor de las imágenes al más de medio millón de visitantes extranjeros que espera durante los Juegos Olímpicos y ha empezado por pulir, con bastante éxito, los modales de sus ciudadanos, cada vez menos chocantes para el visitante occidental.