En los últimos meses, los medios de comunicación han dado testimonio de la creciente ola de inseguridad en el País: robos, asesinatos, explosivos. En uno de ellos estuvo inmiscuida una camioneta Dodge americana color gris con placas de Texas, y por lo tanto imposible de rastrear.
La semana pasada, el edificio sede de la Organización de las Naciones Unidas en México fue desalojado, después de recibir una llamada de alerta por un artefacto explosivo, que se encontraba en una camioneta estacionada a poco metros del inmueble.
Tal evento, según confirmó más tarde la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, estuvo asociado al asalto violento de la camioneta blindada de la empresa Custodia y Traslado de Valores, ya que la amenaza de bomba fue sólo un distractor.
El dispositivo resultó ser sólo un montón de plastilina con cables, de acuerdo con la SSPDF, que alguien abandonó alrededor de las 7.30 horas en una camioneta Dodge americana color gris con placas de Texas, y por lo tanto imposible de rastrear.
En la última legalización de autos “chocolate”, se dijo que estas unidades no llegarían al Distrito Federal, y que representaban un apoyo para familias de bajos recursos, por lo que no significaban ningún peligro.
Esto ocurre en la capital del país, en la que supuestamente existen los mayores controles sobre la legalidad de los vehículos que circulan.
En las entidades federativas el panorama es aún más preocupante, por la laxitud que, en esta materia, caracteriza a diversos Gobiernos Estatales, por eso, cada vez son más frecuentes los delitos y accidentes en los que están involucrados los autos “chocolates” o importados.
El episodio de la falsa alarma es sólo un ejemplo inequívoco del verdadero uso de este tipo de unidades, las cuales no sólo constituyen un serio problema de contaminación e inseguridad para los conductores, sino también, son un medio para cometer delitos.
De acuerdo con información de Melgar de México, se calcula que para este año, el parque de vehículos ligeros en México podría llegar a 13 millones 555 mil unidades legales, es decir, un 5.18 por ciento más de los 12 millones 888 mil 450 vehículos reportados hasta el 2005.
Asimismo, al término de este año, los vehículos regularizados e importados podrían sumar un millón 250 mil unidades, 26.15 por ciento más que los registrados en el periodo de 1972 a 2005.
En el mismo lapso, con un promedio de ingreso anual de 1.22 millones de unidades durante los últimos tres años, los vehículos ilegales en México podrían alcanzar 4 millones 477 mil unidades, lo que representa un alza de 8.63 por ciento en relación con el periodo mencionado.
Este aumento desmedido en el ingreso de vehículos ilegales, conocidos como “chocolate”, es estimulado por las repetidas regularizaciones y acciones como el decreto del 22 de agosto de 2005, expedido por el Ejecutivo Federal que, como se hace evidente, retrasan el desarrollo del mercado legal y representan un riesgo para la seguridad pública.
Se calcula que entre enero y septiembre de este año, han ingresado al País, al amparo del Decreto de importación de vehículos usados de procedencia extranjera, más de 850 mil unidades.
Según estimaciones de Melgar de México, el parque vehicular circulante total al término de 2006 será de 19 millones 282 mil unidades, de las cuales el 23.2 por ciento serán vehículos ilegales.