El gobierno de México propuso ayer a los países consumidores y productores de energía una coordinación para enfrentar el reto del aumento de la demanda de energéticos, en la II Reunión de Ministros de Energía de África, Latinoamérica y el Caribe (Afrolac).
En el encuentro, que se celebra en el centro turístico mexicano de Cancún, participan alrededor de 30 ministros de Energía y expertos procedentes de más de 70 países de los dos continentes.
El presidente de México, Felipe Calderón, dijo ante los ministros que la demanda de energía a nivel internacional crecerá un 50 por ciento en los próximos 22 años respecto a la que existe actualmente, y que el 74 por ciento del uso de esa energía corresponderá a los países en desarrollo.
Además, indicó, se espera que la demanda mundial de crudo alcance los 116 millones de barriles diarios en 2030, lo que representa el 37 por ciento más que la cifra del 2006.
Esta situación "va a tener también un impacto, como ya lo estamos observando, en el precio de los hidrocarburos", como el crudo, que actualmente ronda los 100 dólares el barril, apuntó.
El mandatario mexicano, cuyo país es uno de los principales productores mundiales de petróleo, dijo que ante este panorama las nociones productoras y consumidoras tienen "una serie de retos en materia de energía, que tendrán que enfrentar de manera coordinada".
Entre los desafíos están adaptar y perfeccionar esquemas de gestión de energéticos para garantizar acceso seguro y oportuno a esos recursos estratégicos, y desarrollar aceleradamente tecnología en fuentes alternativas de energía, precisó.
Calderón consideró probable que hacia la segunda mitad de este siglo los patrones de consumo y de fuentes de energía sean radicalmente distintos a los que hay ahora. Por lo tanto, sostuvo, los países reunidos en la Afrolac deben estar en la "vanguardia de ese cambio y, para ello, la cooperación y el entendimiento entre las naciones será un elemento clave".
El gobernante explicó a los titulares de Energía que su país está inmerso en un debate sobre una reforma energética que ha venido anunciando su gobierno, pero que no la ha presentado al Congreso.
Calderón enfrenta la resistencia de los partidos de oposición, que le piden presentar ya su propuesta de reforma energética, pero le advierten que no van a aprobar ningún cambio que represente la privatización de la empresa petrolera Pemex.
En ese sentido, el jefe de Estado defendió la necesidad de dotar a Pemex del instrumental tecnológico y de la capacidad de ejecución suficiente para incrementar la productividad en los campos en explotación, reactivar los abandonados, y explorar y extraer hidrocarburos de las aguas profundas del Golfo de México.
"En la reforma (que aún no se presenta públicamente), Pemex no se privatiza", aseguró tras insistir en que "el petróleo es y seguirá siendo patrimonio exclusivamente de los mexicanos".
Sin embargo, advirtió que "sería una catástrofe ignorar" la situación crítica en la que se encuentra la empresa petrolera "por temor, por interés político o por intereses de grupo".
Los ministros analizaron hoy el acceso a la energía eléctrica y la seguridad energética, en la que los gobiernos tienen "la responsabilidad" de promover "el bienestar de las generaciones actuales y futuras", dijo la titular mexicana de Energía, Georgina Kessel.