El Ejecutivo mexicano entregó ayer al Senado su iniciativa de reforma energética, que permitiría la asociación de la estatal Pemex con empresas privadas para explorar en aguas profundas, en medio de expectativas de movilizaciones de la izquierda que anticipadamente ha rechazado esta propuesta.
El proyecto de reforma energética fue entregado por la secretaria de Energía, Georgina Kessel, a un funcionario del Senado.
Detalles de la iniciativa no se dieron a conocer de inmediato a la prensa, pero desde días pasados funcionarios del gobierno del presidente Felipe Calderón han dejado entrever que se buscaría la asociación con empresas privadas para buscar petróleo en aguas profundas del Golfo de México para apuntalar la industria.
La entrega del plan de reforma energética fue antecedida de una polémica en la que la izquierda acusa al gobierno conservador de querer "privatizar" la empresa Petróleos Mexicanos.ç
El izquierdista Andrés Manuel López Obrador ha advertido que bloqueará con miles de simpatizantes el Congreso, carreteras y aeropuertos si el presidente Calderón propone "privatizar" la compañía que fue nacionalizada en 1938.
El domingo pasado, López Obrador reunió a miles de mujeres "brigadistas" que juraron defender el petróleo y sumarse al bloqueo del Congreso y otras instituciones.
El gobernante Partido Acción Nacional (PAN) tiene en el Senado 52 de las 128 bancas y en Diputados 207 de los 500 asientos por lo que en ambas cámaras necesitará del apoyo de otros partidos para que pase su reforma por mayoría simple.
Según cálculos de fuentes oficiales, el PAN tiene ya el apoyo de algunos legisladores de oposición y necesita convencer sólo a 8 senadores de oposición y 16 de diputados para que pase su reforma.
Entre los aliados más importantes del PAN para esta reforma está el Partido Revolucionario Institucional, que cuenta con 106 diputados y 33 senadores, además del Partido Verde (11 diputados y seis senadores).
Pero no todo el PRI, que tiene una importante ala nacionalista, está de acuerdo en que participe capital privado en Pemex.
El férreo opositor a Calderón es el Frente Amplio Progresista (FAP), conformado por los partidos de la Revolución Democrática (PRD), con 127 en Diputados y 26 en el Senado, Convergencia (18 y 5) y el del Trabajo (PT, 9 y 5).
El gobierno difundió hace diez días un diagnóstico en el que señaló que la empresa petrolera mexicana prevé la caída de la producción y de las reservas de crudo por el agotamiento de los yacimientos, una creciente dependencia en la importación de gasolinas. Además, mostró el deterioro financiero de Pemex con deuda de más de 40 mil millones de dólares.
El petróleo es un símbolo de identidad nacional entre los mexicanos y reiteradamente los mandatarios afirman en cada aniversario de la nacionalización de la industria que los recursos del subsuelo no serán privatizados.
En 1999 el entonces presidente Ernesto Zedillo (PRI) envió al Congreso una iniciativa de reformas para permitir la apertura del capital privado en la industria eléctrica y petrolera.
En 2002 el presidente Vicente Fox, del PAN, también envió su respectiva propuesta para permitir la participación privada en el sector energético.
En ambos casos, las propuestas fueron congeladas en el Congreso debido a la fuerte oposición de la mayoría de legisladores y a las movilizaciones sociales que se generaron en torno a esos temas.