En una reunión histórica en las instalaciones de la AMDA, todos los representantes de la cadena productiva del sector industrial más importante del país,expresaron su preocupación y rechazo a las nuevas medidas propuestas por la Secretaría de Hacienda para reducir la deducibilidad de los autos nuevos.
En una reunión histórica en las instalaciones de la AMDA, todos los representantes de la cadena productiva del sector industrial más importante del país, expresaron su preocupación y rechazo a las nuevas medidas propuestas por la Secretaría de Hacienda para reducir la deducibilidad de los autos nuevos de 300 a 150 mil pesos, y el nuevo cálculo del impuesto al activo.
Flores estima que de 286 mil vehículos vendidos a empresas que usan este beneficio de la deducibilidad, se podría detectar una caída de 100 mil unidades, y por consiguiente una pérdida de 4 mil empleos, si se aprueban estas modificaciones.
Para la Industria Nacional de Autopartes, encabezada por Ramón Suárez, el panorama es aún menos alentador, ya que los cambios en el IMPAC se juntan con la anunciada desaceleración de los Estados Unidos, el principal socio comercial de esta industria.
"Estos dos efectos, la deducibilidad y la desaceleración nos tienen francamente preocupados, estamos en un momento coyuntural para la industria, tenemos grandes oportunidades en puerta, pero si no mandamos señales como país hacia los inversionistas, difícilmente vamos a lograra los objetivos y aprovechar al cien por ciento la oportunidad que tenemos de levantar la producción de vehículos y de autopartes", declaró Suárez.
Añadió que les preocupa aún más el impuesto al activo, ya que la industria de autopartes es altamente intensa en su requisito de capital para participar como proveedor de la industria armadora, y antes todos los préstamos y financiamientos eran deducibles, pero con la modificación propuesta, aunque bajan la tasa de 1.8 a 1.5, estos préstamos ya no serán deducibles, lo que afectará de manera inmediata a las empresas, sobre todo porque rompe completamente con su planeación fiscal para el próximo año.
"Preocupa en sobre manera la inestabilidad en la planeación fiscal del País. No es fácil para el capital extranjero entender estas modificaciones de un día para otro.
"Esperamos que no tomen estas decisiones de corto plazo pretendiendo hacer una recaudación el primer semestre del próximo año, afectando el mediano y largo plazo del desarrollo de la industria, tenemos que ser más serios en la planeación fiscal del País", mencionó Suárez.
Por parte de los distribuidores, Ocejo argumentó que el nuevo cálculo del impuesto al activo es confiscatorio, porque al no reducir de la fórmula los pasivos, particularmente en el caso de distribuidores que operan con grandes inventarios, no habrá forma de que las empresas puedan pagar este impuesto.
"Hay más de 200 mil unidades en los inventarios de los distribuidores, es decir como 30 o 35 mil millones de pesos, si no se nos permite restarlos de la fórmula del IMPAC, simplemente nuestras empresas no van a poder pagar ese impuesto, es confiscatorio", aseguró Ocejo.
Los tres representantes de la industria automotriz nacional coincidieron en que México tiene un gran potencial y una oportunidad única de convertirse en el mercado de mayor crecimiento de la región, ante la desaceleración de los Estados Unidos.
"La industria terminal en México tiene una gran oportunidad para proyectarse en sus inversiones y en su crecimiento como consecuencia de lo que sucede en EU, somos el primer territorio que puede ser la solución a la competitividad de la región.
"Los tres mercados podrían estar vendiendo en un par de años cerca de 25 millones de vehículos, lo cual no tiene ninguna región del mundo. Esto significa que debemos tomar medidas como país para incrementar nuestro mercado, elaborando una serie de medias y condiciones para que el País sea propicio a este objetivo de competitividad en la región", explicó Flores.
"Lo que tendríamos que estar haciendo con el Gobierno es analizar qué vamos hacer para que a finales de este sexenio el mercado interno sea de 2 millones de unidades vendidas, con una producción superior a los 4 millones; y se puede lograr pero con estas nuevas reglas y criterios rebasados, se pone al sector en un predicamento", sostuvo Ocejo.
Aseguraron, en conferencia de prensa, que estas medidas ponen en riesgo a toda la industria, amenazando el crecimiento del mercado interno, de las inversiones previstas para los próximos años y de la generación de empleos bien remunerados.
"La deducibilidad es un grave error, son temas rebasados que simple y sencillamente perjudican gravemente al sector", afirmó Andrés Ocejo, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores.
"En toda la cadena productiva estamos preocupados por estas iniciativas que sólo inhiben el mercado; con esta medida estamos atentando contra el crecimiento del mercado, del empleo y de la inversión", agregó por su parte César Flores, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz.
Ha pasado apenas poco más de un año desde que el Ejecutivo publicó un decreto por el que se permite la importación de vehículos usados entre 10 y 15 años de antigüedad provenientes de Norteamérica, el cual causó graves daños al sector al disminuir significativamente la venta de autos nuevos por la proliferación de estas unidades usadas.
Los daños por este decreto siguen causado estragos en el sector y ahora se agrega otro factor, al plantear un nuevo esquema donde se reduce la deducibilidad perjudicando a un grupo de unidades que se producen en México y beneficiando a otro que no se producen en el País, según explicó Ocejo.
"Con este tipo de medidas, México va a perder su posición de privilegio que ha venido ocupando en el contexto mundial. Ésta es nuestra postura en relación a la deducibilidad, no podemos aceptarlo", declaró Ocejo.