La canciller alemana, Angela Merkel, atribuyó hoy el encarecimiento de los alimentos a las políticas agrarias de los países en vías de desarrollo y a los nuevos hábitos alimenticios, pero no a la producción de biocombustibles.
La canciller hizo estas declaraciones en Freiberg, este de Alemania, donde hoy inauguró la primera planta comercial mundial de biocombustible sintético de segunda generación, producido a partir de desechos de maderas y plantas.
Merkel calificó de "insuficiente" la política agraria en los países en vías de desarrollo y criticó que no hayan calculado las implicaciones derivadas de los nuevos hábitos alimenticios.
"Cuando los indios, de repente, consumen el doble de alimentos que antes y cien millones de chinos comienzan a consumir leche, sube el precio de la leche", afirmó.
La nueva planta, construida por Choren Industries, producirá al año cerca de 18 millones de litros de biocombustibles de segunda generación, que reemplazarán al aceite vegetal, al biodiesel y al bioetanol como fuente de energía alternativa.
Según los cálculos de Choren, una compañía participada por las empresas Shell, Daimler y Volkswagen, esta producción será suficiente para cubrir las necesidades anuales de 15 mil vehículos.
Merkel afirmó durante su visita que "los combustibles sintéticos tienen hoy el potencial de convertirse en el pilar esencial para un suministro energético respetuoso con el medio ambiente".
La compañía tiene previsto levantar en el país cinco plantas de producción de este tipo de combustible, que se obtiene a partir de la gasificación de biomasa y requiere de una sofisticada tecnología.
De acuerdo con los planes de la Unión Europea, Alemania deberá reducir hasta el año 2020 en cerca de 270 millones de toneladas sus emisiones de CO2, de las cuales, cinco millones deberán proceder de los biocombustibles.