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México no puede seguir siendo el lugar donde se tira la basura: AMIA

La industria automotriz no pide cerrar la frontera mexicana a la importación de autos usados de Estados Unidos y Canadá, solamente solicita que continúe el diálogo con la autoridad en aras de amainar este fenómeno y que no cueste más dinero la renovación del parque vehicular, afirmó Eduardo Solís, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

WebReport AMDA, 18 de Abril de 2008

Eduardo Solís, presidente de la AMIA.

Durante la inauguración de la XLIII Asamblea General Ordinaria de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), el líder de las armadoras aseguró que solamente con el diálogo abierto con las autoridades, sobretodo con los Senadores y la Secretaría de Economía, se podrá regular la oferta y reordenar el mercado internos.

"Es tiempo de decisiones en una coyuntura sin igual debido a la apertura comercial que se avecina, donde todos los actores de la industria y del gobierno deben participar”, dijo el presidente de la AMIA.

Solís ratificó que se necesita desarrollar las estrategias necesarias para asegurar la demanda interna, tales como regresar a los pasados niveles de deducibilidad de vehículos nuevos, ejemplificó. “Nadie está diciendo que vamos a cerrar la frontera, lo que no podemos seguir siendo es el lugar donde se tira la basura”, opinó.

El objetivo es que no nos cueste cada vez más rejuvenecer nuestro parque vehicular, pues dentro de cinco años no podemos voltear hacia atrás y ver que ya entraron a México otros 7 millones de vehículos usados.

“Debemos hacer que Estados Unidos sea co responsable de los vehículos que está mandando a nuestro país”, comentó el presidente de la AMIA.

Al respecto, José Gómez Báez, presidente de la AMDA, estimó que por cada mil vehículos nuevos comercializados en México, el gobierno federal recibe 40 millones de pesos en impuestos, mientras que por el mismo número de unidades usadas importadas obtiene 6 millones de pesos.

Por ello, agregó, no es entendible que la autoridad, salvo honrosas excepciones, no esté valorando el impacto económico, de seguridad y de contaminación que provoca para nuestro país este fenómeno.

El líder  de los comercializadores de automotores comentó que un país donde su manufactura automotriz está considerada como una de las diez más importantes del mundo, no es posible que se carezcan de las normas más estrictas para regular la entrada de vehículos “basura”.

“Cómo concebir que uno de los países que ocupa la vanguardia en el horizonte automotor y que libra una lucha denotada contra la delincuencia y el crimen organizado, aún no disponga de los procedimientos detallados para la inscripción de las unidades usadas importadas en el registro vehicular ya en operación y para la expedición y colocación de sus constancias”.

Gómez Báez opinó que no entiende cómo México ha renunciado a su derecho de establecer las regulaciones no arancelarias a la internación de estas unidades de segunda mano, de las cuales, tan sólo entre 2006 y 2007 se importaron 2.2 millones; en cambio, de unidades nuevas se vendieron apenas 2 millones en el mismo periodo.

Al respecto, los diputados Adriana Rodríguez y Mariano González, presidentes de las comisiones de economía y de competitividad, respectivamente, presentes en el evento, dieron a conocer una agenda legislativa para atender los requerimientos de la industria “en un diálogo abierto”, afirmaron.

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