Con una notable mala planeación e improvisada información a los automovilistas de la ciudad de México, iniciaron los trabajos de reencarpetamiento de los carriles centrales del tramo Viaducto a Oceanía.
La colocación del concreto hidráulico inició, por cierto en una zona que no hace poco, había sido afectada por los trabajos de ampliación de carriles de la entrada al Aeropuerto Internacional de la ciudad de México y también en esa ocasión, de reencarpetamiento vial.
Justificar presupuesto? Quien sabe. Lo que sí, es que según Jorge Arganis, secretario de Obras y Servicios declaró en el banderazo de salida que, hasta 20 mil vehículos serían desviados hacía vías alternas en el tiempo de los trabajos de modernidad de dicha vialidad, la cual tendrá una vida útil de 30 años; abatiendo costos a lo largo de 42 kilómetros.
Se instalaran 5 mil nuevas luminarias, rehabilitando 2 mil 500 postes 103 mil metros cuadrados de banquetas y 26 mil metros de guarniciones, y se arreglarán más de 600 mil metros cuadrados de áreas verdes. Sin embargo los inicios de trabajo, ocasionaron largas filas de vehículos en ambos sentidos y no contaron con presencia policíaca, ni señalamientos en una arteria que es fundamental para la llegada y salida del Aeropuerto de sur a norte.