Los camioneros chilenos mantenían hoy paralizados unos 60 mil vehículos de carga, en el segundo día de un paro de 48 horas en protesta por los altos precios de los combustibles, mientras las autoridades confirmaron para mañana un nuevo y fuerte aumento de esos productos.
Según la estatal Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), las gasolinas, cuyo valor es revisado semanalmente de acuerdo con la evolución internacional del petróleo, subirán mañana 36 pesos por litro, el alza semanal más fuerte en siete años.
Con ello, el precio superará, en promedio, unos 650 pesos (1.35 dólares) por litro, con un aumento acumulado de 110 pesos (0.22 dólares) en los últimos dos meses.
El alza de mañana neutralizará en buena parte la rebaja de 50 pesos por litro prevista por el gobierno al anunciar una inyección de mil millones de dólares al Fondo de Estabilización del Petróleo, que aún no se hace efectivo, pues se prevé que el respectivo proyecto sea enviado recién hoy al Parlamento.
El aporte al Fondo constituyó la principal medida anunciada por el gobierno para paliar los altos precios de los combustibles, sin tocar el impuesto específico a los productos, cuya rebaja o eliminación demandaban los camioneros, que convocaron al paro para presionar esa reivindicación.
El paro de camioneros se ha desarrollado hasta ahora de forma tranquila, con miles de vehículos apostados en las principales carreteras, pero sin bloquearlas, aunque aún no se ha producido un diálogo entre el gremio y el gobierno.
Según algunos dirigentes, el paro podría hacerse indefinido si las autoridades no se abren al diálogo sobre el impuesto específico, que representa unos 52 pesos (11 centavos de dólar) en el precio del litro de combustible.
No obstante, en declaraciones a medios locales, el presidente de la Confederación de Dueños de Camiones, Juan Araya, descartó una eventual prolongación del paro.
La novedad del paro es que en varias ciudades de provincia, como Antofagasta, Calama, La Serena y Osorno, entre otras, se han unido las empresas de transporte colectivo, mientras en Santiago la locomoción colectiva funcionaba con absoluta normalidad.