El empresario Kirk Kerkorian anunció hoy que ha aumentado su participación en Ford hasta alcanzar el 6,49 por ciento de las acciones con derecho a voto, dos días después de que los directivos del fabricante se reuniesen con el inversor.
Por medio de su empresa de inversiones Tracinda, Kerkorian ahora está en posesión de 140.800.000 acciones de Ford según los documentos presentados hoy ante la Comisión del Mercado de Valores estadounidense (SEC).
Hasta ahora, el empresario controlaba el 5,5 por ciento de las acciones de Ford.
Los documentos indican que Tracinda empezó a aumentar su participación inicial en Ford el pasado 13 de junio con la compra ese día de 20 millones de títulos a un precio unitario de 8,5 dólares.
Tres días después, Kerkorian reanudó la adquisición de acciones de Ford y continuó comprando de forma ininterrumpida hasta ayer mismo a precios que oscilan entre los 6,75 dólares y 6,1 dólares.
En los documentos presentados ante SEC, Kerkorian y Tracinda señalaron que "de vez en cuando" pueden proponer "estrategias empresariales" a Ford y que "han explorado y pueden seguir explorando la posible inyección de capital adicional" en la empresa.
Kerkorian añadió que el objetivo de esta posible nueva aportación de dinero sería dar a Ford "mayor flexibilidad para implementar su proceso de reestructuración".
El pasado martes, Kerkorian se reunió con el presidente de Ford, Bill Ford, y su consejero delegado, Alan Mulally, dos meses después de que Tracinda empezase a invertir en el fabricante.
Tras la reunión, Ford emitió un breve comunicado en el que afirmó que "la reunión informal fue positiva y una oportunidad para que los líderes de ambas compañías discutiesen elementos del plan de transformación de Ford que hemos anunciado públicamente".
En el 2006, Kerkorian -que tiene 91 años de edad- intentó hacerse con el control de General Motors y llegó a poseer el 10 por ciento del accionariado de ese grupo.
Por medio de esa participación Kerkorian forzó al fabricante a considerar una alianza con Renault-Nissan.
General Motors rechazó finalmente la propuesta y el inversor vendió su participación.
En 1998, Kerkorian también intentó comprar el Grupo Chrysler, aunque en el último momento fue la empresa alemana Daimler-Benz la que se hizo con el tercer fabricante estadounidense de automóviles.