El rápido incremento de los precios de la gasolina en Estados Unidos moderó el entusiasmo de los automovilistas, que en abril de este año condujeron 2 mil 255 millones de kilómetros menos que un año antes, informó el gobierno.
Esta reducción representó una baja del 1.8 por ciento en el uso de los vehículos automotores, dijo la secretaria de Transporte, Mary Peters.
Las tablas históricas del Departamento de Transporte muestran que ésta ha sido la reducción del uso de vehículos automotores más grande desde que la turbulencia y el derrocamiento del Chá de Irán en 1979 y 1980 afectó gravemente los mercados mundiales del petróleo.
En abril pasado los automovilistas en Estados Unidos condujeron sus vehículos mil 35 millones de kilómetros menos que en marzo, en la sexta reducción mensual consecutiva del uso de los automóviles y camionetas.
El precio promedio de la gasolina regular sin plomo en Estados Unidos era de unos 2.75 dólares por galón (72.75 centavos de dólar por litro) en agosto pasado, y esta semana superó los 4 dólares por galón (1.60 dólares por litro).
En comparación con otros países, el hecho de que los impuestos sobre las gasolinas sean tan bajos en Estados Unidos ha mantenido el precio de los combustibles muy por debajo de lo que experimentan otros países desarrollados.
Una encuesta reciente de la firma AIRINC, que compara los costos de vida en casi 160 países, encontró que el precio de la gasolina ubica a Estados Unidos en el lugar 45.
A mediados de marzo, cuando el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos estaba todavía en los 3.70 dólares por galón (97.98 centavos de dólar por litro), el precio estaba por encima de los 8 dólares por galón (2.11 dólares por litro) en la mayor parte de Europa.
Pero el aumento ha ocurrido en Estados Unidos de manera muy rápida y tiene un impacto más notable en la economía familiar, en un país donde el transporte público es escaso, y millones de personas emplean el automóvil para ir a sus trabajos, a estudiar o de compras.
"Estamos quemando menos combustible a medida que los cambios en los costos de la energía modifican los patrones de uso de vehículos, orientan a más personas hacia vehículos de motores más eficientes y alientan más uso del transporte público", dijo Peters.
Un aspecto no tan bueno de este uso menor del automóvil es que el Fondo Fiduciario de Autopistas -el programa federal que se encarga del mantenimiento de las rutas interestatales- recauda menos fondos del impuesto federal sobre la gasolina y el combustible diesel.
Peters apuntó que los datos recientes de la industria de automotores muestran que las ventas de vehículos todo terreno medianos han caído un 38 por ciento en un año, mientras que las de automóviles que representaban menos de la mitad del volumen de la industria en 2007 subieron al 57 por ciento en mayo.