Peugeot, la marca francesa que se identifica en su logotipo con un león rampante, deja la huella de su fuerza en la industria del automóvil con un registro productivo de 50 millones de vehículos desde su fundación en 1891, una fecha que a la historia une el mito del pionero.
Empresa de origen familiar, Peugeot ha conocido una expansión importante en apenas un siglo, traducida en la evolución del embrión de Sochaux a las 24 instalaciones de producción actuales repartidas por todo el mundo.
Este amplio tejido productivo ha facilitado la comercialización de más de 160 modelos y 34 familias de productos, desde el 201 al 308.
El león es un animal de leyenda, rey de la selva y motivo heráldico de las más nobles familias. La figura del gran felino en Peugeot no es gratuita, pues se inspiró en el escudo del Franco Condado, la división administrativa francesa de la que forma parte la localidad de Sochaux.
Hay leyendas en torno a la marca. Las más propagada quizás sea la de la sucesión numérica de los modelos. Peugeot nunca ha denominado con acepciones a sus coches, sino con sucesiones de números.
Todo tiene su historia. Hasta 1930, los modelos de Peugeot se identificaban con dos dígitos. El cambio a tres, que mantiene hasta ahora, se debió al efecto numérico que jugaba el orificio situado en la parte inferior de la parrilla y que servía para introducir la palanca de arranque del motor.
El efecto visual hizo que entre el público el modelo 21 se conociera más como 201. La marca, fiel a los dictados del mercado, se apresuró a patentar oficialmente toda la sucesión numérica de las centenas con el cero en medio. De ahí que ningún fabricante pueda identificar a sus coches con tres dígitos con el cero en la mitad de la sucesión numérica.
A este respecto, en el año 1963 se suscitó una polémica con Porsche, cuando quiso bautizar a uno de sus modelos con la numeración 901. Los directivos de Peugeot apelaron a su patente y el fabricante alemán se vio obligado a transformar la denominación. Le sentó muy bien, pues se convirtió en el mítico 911.
Por cierto, con los nuevos tiempos Peugeot no ha renunciado a la base de su identificación en el mercado y como los números se agotan ha recurrido al doble cero en la mitad de la sucesión, un recurso reservado para vehículos de segmentos especiales. Ahí están el monovolumen urbano 1007 y el todoterreno SUV 4007.
Un buen pasado siempre alumbra un buen presente y ahora, en los albores de la globalización, Peugeot no se sustrae a la aventura de los nuevos mercados: Brasil, China y Rusia están en la vanguardia.
El año pasado ya fue testigo de cómo los resultados comerciales de Peugeot en estos tres países han tenido una tendencia muy positiva; las ventas en China han aumentado un 13.8 por ciento para alcanzar 93 mil unidades; en Brasil, han aumentado un 19 por ciento y en Rusia, el crecimiento ha sido del 63 por ciento.
El asentamiento en estos mercados emergentes se hará con las últimas creaciones de la marca del león y no con versiones ya superadas en los mercados occidentales como practican otras firmas.
La historia de Peugeot ha sido enriquecida por numerosas innovaciones, desde el primer motor de cuatro cilindros del tipo 39 de 1902 a los últimos motores de gasolina desarrollados en cooperación entre PSA Peugeot Citroën y el Grupo BMW. La experiencia en este campo de la marca del león se tradujo también en acuerdos con el Grupo Ford y con la japonesa Mitsubishi para la producción de vehículos y en el futuro de motores eléctricos .
Peugeot también ha aportado a la industria del automóvil el filtro de partículas, que equipan hoy más de 1,8 millones de vehículos en todo el mundo.
El reto de la protección medioambiental está en todo lo alto y ya se tiene en cartera el equipamiento masivo del sistema Stop & Start de segunda generación, así como los vehículos con motorización híbrida.
Lo ya hecho tampoco es despreciable y desde 2001, más de un millón 100 mil vehículos que emiten menos de 120 gr/km, han sido matriculados por Peugeot en Europa.
En 2007, cuatro de cada diez de los vehículos particulares matriculados por Peugeot emitían menos de 130 gr/km de CO2.
Estos registros convierten a la marca del león en el único constructor mundial de automóviles capaz de concretar una política global con respecto a la emisión de CO2.
Peugeot ejecuta desde 1998, como complemento de sus esfuerzos medioambientales, un gran proyecto de reforestación en la Amazonía, que tiene por objeto la fijación del carbono atmosférico, con una duración prevista de 40 años.