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Audi ha desarrollado el asistente Audi braking guard, una tecnología destinada a reducir el riesgo de colisión por alcance, informó hoy la filial española de la marca de lo cuatro aros.
El Audi braking guard es uno de los sistemas pertenecientes a la última generación de sistemas inteligentes de asistencia que vigilan el área que rodea al automóvil para ofrecer una protección adicional.
Dicho sistema ya está disponible en las gamas de los modelos A4, A4 Avant, A6, A8 y Audi Q7, al igual que en el nuevo Q5.
Este sistema regula la velocidad y la distancia que separa del vehículo precedente a velocidades entre 30 y 200 km/h, actuando sobre los frenos con total autonomía dentro de unos límites preestablecidos.
El ordenador que lo controla está integrado en la red de datos del vehículo y está capacitado para comunicarse con las unidades de gestión del motor, la transmisión automática y los frenos, en milésimas de segundo.
El sistema permite también que el conductor decida entre varios modos de funcionamiento ya que se definen los intervalos mínimos de tiempo con el vehículo precedente (entre 1 y 2.3 segundos), alterando las características dinámicas del proceso de regulación en tres fases, que van desde confortable hasta deportiva.
La intensidad de la desaceleración está limitada a un máximo de 3 m/s2 cuando se circula a más de 50 km/h, lo que supone apenas un tercio del potencial de frenada y en la práctica es equivalente a aplicar una fuerza moderada al pedal de freno.
Si el vehículo que nos precede frena con fuerza, sin embargo, puede generar una situación en la que esta función de frenado automático podría no ser suficiente o que el conductor no se percate de esa situación con la rapidez adecuada.
Análisis de los investigadores de accidentes de Audi señalan que el 70 por ciento del total de colisiones están motivadas por el cansancio o la falta de concentración del conductor y ahí es donde este sistema de Audi, alertando al conductor en dos fases diferenciadas.
La primera consiste en el aviso mediante una señal acústica y un símbolo rojo que parpadea en el tablero de instrumentos y es entonces cuando el sistema de estabilización ESP se asegura de que el circuito de frenado tiene la presión adecuada de fluido hidráulico.
Si el conductor no reacciona a tiempo, ese primer aviso es seguido por una segunda fase denominada alerta "intensa", que se dispara cuando el algoritmo avisador alcanza la conclusión de que la situación sólo puede mitigarse si el conductor reacciona de inmediato, normalmente ejecutando una frenada de emergencia.
La opción que resultó elegida fue la sacudida de aviso, generada por una rápida aplicación de presión en el sistema de frenado, que dura sólo 0.5 segundos y que tiene un efecto muy suave sobre la velocidad del coche, pues la disminuye en no más de 5 km/h.
En la gran mayoría de los casos evaluados en las pruebas, la sacudida de aviso hizo que los conductores distraídos recobraran su atención en la carretera y frenaran de inmediato.
El sensor de radar está ubicado en la parte delantera derecha del coche, junto a la parrilla monopieza, e incorpora cuatro transmisores-receptores detrás de una lente de plástico, en su interior.
Esas cuatro unidades emiten ondas a una frecuencia de 76.5 gigahercios en intervalos de 100 milisegundos. La medición escanea un campo de 180 metros de largo, con un ángulo de ocho grados.
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