La petrolera estatal China National Offshore Oil Corp. (CNOOC) compartirá inversión y riesgo con empresas japonesas en la explotación de los yacimientos de gas disputados por ambos países en el Mar de China Oriental.
El plan está en línea con el acuerdo anunciado el 18 de junio entre Pekín y Tokio sobre la cooperación en la explotación de dichos yacimientos, que habían sido motivo de disputas en los últimos años, informó hoy la agencia de noticias Xinhua.
"Los sectores petroleros de China y Japón mantienen una actitud positiva hacia el desarrollo conjunto del área y creen que el consenso alcanzado recientemente beneficiará a ambos países", señaló Zhou Shouwei, vicepresidente de CNOOC.
El acuerdo alcanzado entre Japón y China este mes permitirá a Japón invertir en la explotación de los yacimientos, que están siendo desarrollados por China, y aparca de momento el problema de la demarcación de las respectivas aguas territoriales de ambos países.
Japón participará en la exploración del yacimiento de gas y petróleo de Chunxiao "según las leyes chinas", señaló la agencia.
"Un desarrollo a través de la cooperación es totalmente diferente a un desarrollo conjunto", matizó Zhou, subrayando un matiz del acuerdo que evita poner en duda la soberanía china sobre los yacimientos.
En un desarrollo conjunto cada empresa pagaría impuestos sólo en sus respectivos países y compartirían una misma cuota de inversión, riesgo y beneficio, mientras que el desarrollo a través de cooperación se lleva a cabo en virtud de las leyes del país "propietario de los recursos" y las empresas pagan allí sus impuestos, especifica la agencia china.
China mantiene acuerdos similares con empresas de Vietnam y Filipinas en el Mar de China Meridional, y con empresas británicas y canadienses en el Mar de China Oriental.
El yacimiento de gas y petróleo de Chunxiao fue descubierto en 1995 y está siendo explotado desde 2003 por las empresas chinas CNOOC y Sinopec, que firmaron un contrato con Unocal y Shell en ese año para explorar de forma conjunta la reserva.
Cada una de las empresas chinas cuenta con un 30 por ciento de la inversión, mientras que las dos extranjeras tenían un 20 por ciento cada una y abandonaron el proyecto un año más tarde.