Trabajadores de automotriz china en Brasil inician huelga

Trabajadores de automotriz china en Brasil inician huelga

Trabajadores de la primera fábrica de automóviles chinos en Brasil, la firma Chery, inaugurada hace menos de un año, iniciaron ayer una huelga por tiempo indefinido en demanda de mejoras salariales y garantías de seguridad.

Cuatrocientos trabajadores –de un total de 470- de la fábrica de Chery en la localidad brasileña de Jacareí, en el estado de Sao Paulo, decidieron este día en asamblea una huelga por tiempo indeterminado para mejorar sus condiciones laborales, que consideran “las peores de todo el sector”.

En entrevista con Notimex minutos después de iniciar la huelga, que arrancó con una protesta de los trabajadores frente a la entrada de la fábrica, el presidente del sindicato que promueve el paro, Antonio Ferreira de Barros, dijo que Chery “incumple la ley en Brasil”.

“No respetan las leyes de nuestro país. Se niegan a firmar la convención colectiva que han firmado otras montadoras en la región y además llevan a cabo prácticas de tercerización dentro de la propia fábrica, lo que es ilegal”, dijo el líder del sindicato de metalúrgicos de la región de San José de los Campos, en el estado de Sao Paulo.

Aseguró que “las condiciones que ofrece Chery son las peores posibles” y denunció que la seguridad de los trabajadores no está garantizada como consecuencia de “equipamiento que no es adecuado para una fábrica de autos”.

“Aunque es una fábrica nueva, nació siendo vieja, por la poca ergonomía para el trabajador y la escasa tecnología”, explicó, entrevistado por teléfono.

Con una inversión anunciada de 400 millones de dólares y una superficie de 400,000 metros cuadrados, Chery –con capacidad para producir hasta 150,000 unidades anuales- lleva semanas en conflictos laborales, protestas y negociaciones infructuosas entre la patronal y los trabajadores.

“El diálogo de momento no ha dado resultado. Los representantes brasileños de Chery dicen que los jefes chinos se niegan a negociar o a atender las peticiones de los trabajadores. Pero esto es Brasil, no China, y tienen que cumplir”, criticó Ferreira de Barros.

Como ejemplo, citó los bajos salarios en comparación con la otra montadora de la región, la estadunidense General Motors, que paga de sueldo base 3,500 reales (1,150 dólares) mensuales, por apenas 1,199 (400 dólares) en la fábrica de Chery, según datos del sindicato.

“No vamos a levantar la huelga hasta que se atiendan nuestras demandas”, aseguró.

Contactada por Notimex, la asesoría de prensa de Chery rechazó conceder entrevistas a la prensa, pero en un comunicado fechado el pasado 25 de marzo aseguró que sigue “rigurosamente la legislación brasileña desde el inicio de las actividades en el país”.

El conflicto laboral en la fábrica de Chery se produce apenas dos meses después de que la empresa anunciara el inicio de la producción y una semana antes de que la montadora china lanzara una operación de marketing para presentar a la prensa local la primera línea de autos producidos en Brasil.

La fábrica de Chery –marca que vende en China en torno a un millón de vehículos- fue presentada a la prensa de toda América Latina y Asia en una pomposa ceremonia celebrada en agosto de 2014, que contó con la participación del vicepresidente de Brasil, Michel Temer.

El presidente de Chery Brasil, Roger Peng, dijo entonces que “Brasil sería el centro de operaciones de Chery en América Latina” y destacó la importancia de que una montadora china instalara por primera vez en Brasil una fábrica integral con capacidad para ensamblar, soldar y pintar los autos.

Con unidades de fabricación ya activas en Venezuela y Uruguay, Chery tiene previsto vender en Brasil 150,000 unidades –en torno al 3.0 por ciento de la cuota de mercado- en 2018, por apenas 8,000 en 2013.

Sin embargo, la fuerte desaceleración del mercado automotriz brasileño, que este año podría sufrir una caída de las ventas de dos dígitos, provocó que Chery revisara a la baja su producción de 30,000 a 25,000 unidades.

La inversión de Chery en Brasil se enmarca en la voluntad de los fabricantes chinos de expandir sus negocios en América Latina, África y Asia, con el objetivo de comenzar a competir a escala global con montadoras japonesas, estadunidenses y europeas.

Los datos reflejan fielmente esta tendencia exportadora de China, con 910,000 vehículos exportados en 2014, según datos de la Asociación China de Constructores de Automóviles (CAAM, por sus siglas en inglés).

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