La expropiación ferrocarrilera cumple 82 años

La expropiación ferrocarrilera cumple 82 años

El 24 de junio de 1937 los titulares de los periódicos destacaron la noticia de que el gobierno de México sería el “único propietario” de Ferrocarriles Nacionales, con lo que se ponía “fin a los numerosos problemas del sector”, según el diario Excélsior.

Efectivamente, el 23 de junio de 1937 el presidente Lázaro Cárdenas expropió las empresas del sistema ferroviario de entonces, amparado en la Ley de Expropiación decretada en noviembre de 1936, la cual establecía que el gobierno podía hacer uso de esta figura jurídica “para la defensa, conservación, desarrollo o uso productivo de los recursos naturales, para la distribución igualitaria de la riqueza, o cuando el bien en manos de particulares, fuera en detrimento de la población o de alguna clase social en particular”.

Fue durante la lectura de su Tercer Informe de Gobierno, el 1 de septiembre de 1937, que el general Cárdenas informó al país sobre la nacionalización de los ferrocarriles:

Debo referirme a la forma como ha quedado resuelto el problema del sector más importante de comunicaciones y transportes que representan los Ferrocarriles Nacionales de México, pues basado su funcionamiento en una supuesta explotación privada bajo el control del Estado, estaba sufriendo todos los obstáculos que resisten las explotaciones de lucro particular y haciendo refulgir sobre las espaldas de la Nación muchos y variados factores de fracaso.

Agregó: El Ejecutivo optó por aplicar la Ley de Expropiación sobre los intereses de la minoría representados dentro de la empresa, para que se explote y dirija el destino de los Ferrocarriles Nacionales en un sentido de servicio público.

Sobre el tema, Jorge Gaviño Ambriz, diputado del PRD en el Congreso de la Ciudad de México, considera que “esta expropiación dio un equilibrio económico al país al impedir que la red de transporte ferroviario subiera desproporcionadamente sus precios; en segundo lugar, le dio integridad a toda la red; en tercer lugar, este fue el antecedente de la expropiación petrolera, que fue muy importante para el desarrollo de México, y además le entregó las empresas a los trabajadores, y esos trabajadores en su momento, le dieron un impulso al país”.

De acuerdo con el investigador de la Universidad de Nueva York en Buffalo, Albert Michels, la expropiación ferroviaria sirvió poco para el crecimiento de la industria, pues los ingresos siguieron disminuyendo y aumentaron los descarrilamientos, por lo que en 1938 el gobierno decidió dejar el control absoluto al sindicato, y aunque el gobierno construyó las vías férreas del sureste, “hubo menos kilómetros de rieles en 1940 que en 1935”.

Para el diputado Ricardo Fuentes Gómez, de Morena, la expropiación contribuyó a darle utilidad al sistema ferroviario; “era una industria muy próspera, pero México no recibía beneficios de ella. Desde luego que este mecanismo implicó una mejora económica, la cual no duró mucho lamentablemente”, porque no se le dio a la empresa la debida atención en cuanto a mantenimiento y compra de locomotoras.

El legislador estima que si se hubieran mantenido en buen estado las vías férreas, “hubiera sido maravilloso, porque en Europa, en China, y en Estados Unidos, el sistema ferroviario ha sido de renovación constante, pero lamentablemente no se le dio continuidad”.

Y se refirió a la administración del presidente Ernesto Zedillo (1994-2000), que vendió parte del sistema ferroviario: “Lo vendió, y este es un problema del que espero que se tomen cartas en el asunto, porque no solamente lo vendió, después se volvió gerente de la empresa a la que se lo entregó”, sostuvo.

Rescate del sistema ferroviario

De acuerdo con datos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, México tiene actualmente con 26,727 kilómetros de vías férreas, de los cuales 17,197 están concesionados.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador contempla invertir 12,600 millones de pesos en la construcción y modernización del sistema ferroviario, con la construcción del Tren Maya y la conclusión del Tren Interurbano México-Toluca.

Para los legisladores locales, Ricardo Fuentes y Jorge Gaviño, es indispensable el rescate del sector ferroviario para dar impulso a la economía del país.

El legislador Fuentes se refirió al caso del tren Maya, donde la mayor parte de la infraestructura construida puede ser rehabilitada y está interconectada con el ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, infraestructura concesionada; “entonces es un tramo muy corto el que se tendría que construir nuevo”, afirma.

También habló del servicio turístico que presta el sistema del Chepe, Chihuahua-Pacifico; “viene gente de todo el mundo a hacer el recorrido, pero no es un tren federal, es una concesión que se dio a la iniciativa privada y por eso tiene gran éxito, porque tiene una utilidad muy alta”.

El diputado Gaviño consideró que el gobierno debe dar una atención integral a los ferrocarriles, “un desarrollo importante, porque se ha dejado de invertir en ese sector, y sirve mucho para el desarrollo del país, para su impulso. Es muy importante que en México se invierta en este sector”, finalizó.

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